... verán Uds. del cuarteto fulano, mengano, zutano y perengano la cosa en común es que hacen referencia a personas, personas indignas a quienes no se quiere nombrar ...
Ayer mismo en la farmacia de Olocau olí la presencia de un aspirante a fulanócrata, un sujeto absolutamente inseguro y practicante de la baja marrullería, de la mentira para auténticos estúpidos y que ahora va viendo y entendiendo el tamaño de la trampa que le han tendido los fulanócratas.
Definir para Uds. qué entiendo como fulanócrata me resultará un poco largo, y quizá tedioso, pero voy a ello.
Verán Uds. del cuarteto fulano, mengano, zutano y perengano la cosa en común es que hacen referencia a personas, personas indignas a quienes no se quiere nombrar.
De la misma forma que hablamos de fulanocracia, podríamos hablar de menganocracia, zutanocracia o perenganocracia, y entenderemos cualquiera de estas nomenclaturas cómo la capacidad de los indignos de alcanzar puestos de articulación y ordenación social.
La fulanocracia no se podría entender sin el obsceno desgaste de la partitocracia.
La partitocracia en España es el resultado previsto y pactado de aquello que llamaron "la transición española" y que, aseguran los que escriben la historieta, comenzó concretamente el 22 de noviembre de 1975 cuando era coronado como Rey de España y Jefe del Estado Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón Dos Sicilias.
Hacía dos días que había muerto de forma oficial el Generalísimo de todos los ejércitos y caudillo de España por la Gracia de Dios, el gallego Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde, general de brigada a los 33 años porque supo esperar pacientemente mientras morían sus legionarios, a que Abd-al-Krim fuera atacado por los franceses y fumigado con gas mostaza; Francisco P.H.T. Franco, liberador nacional de las ordas rojas, salvaguarda de los valores de los destinos en lo universal, escudo nacional ante los contubernios judeo masónicos y primer repoblador de la Vall d´Olocau tras las fuertes lluvias que en 1957 arrasaron el pueblo de Marines situado en plena Sierra Calderona, 35 años (30 Enero 1938 al 9 Junio1973) como jefe del Gobierno de una España puesta al servicio del alto clero, de la alta burguesía y de la nobleza.
Tras la voladura de Luis Carrero Blanco con 100kg de goma-2 el 20 de diciembre de 1973 siendo presidente del Gobierno de España, y muerto el 20 de Noviembre de 1975 el caudillo de todas las Españas Francisco P.H.T. Franco, las maniobras tendentes al control de escena socio política española se reproducen con una intensidad inaudita, mediante la constitución de partidos políticos, pudieron ser más de 200 a nivel nacional, ya que nadie quería quedarse sin el trozo del gran pastel que auspiciaba “la transición”
Lógicamente el dinero fácil se repartía desde las instrucciones de una determinada clase social muy poderosa, tremendamente influyente y decisiva que permitió el circo de las libertades pero evitó que éstas cuajaran, preservando así todos los privilegios que como propios venían acumulando desde la expulsión del francés en 1808 y la llegada del Borbón Fernando VII.
Las concesiones de esta casta, que forma parte del concepto de “Estado” significaron que su parte visible, es decir “el gobierno”, cambiara de aspecto y moderara los fines por los que indefectiblemente consigue sus propósitos; para ello mantuvo en sus manos la concentración del poder económico y absoluto control de la información y del tele ocio.
Una legión de ilusionados se lanzaron a "la política" sin tener idea de qué es la política pero olfateando las mieles de lo que fueron 14 años seguidos de algo muy difícil de explicar y que se dio por llamar socialismo y que no fue más que la otra cara de la misma moneda, pero que se nutrió de una militancia ajena por completo a las clases de privilegio y proveniente de diversas capas de la baja y media burguesía tradicional, que nada o muy poco tenía que ver con “la clase obrera” y a la que tradicionalmente han venido usando como ariete contra la alta burgesía, el alto clero y la nobleza.
Esos 14 años consiguieron dos cosas muy importantes, lijar, agotar y desanimar cualquier inquietud político-social que ofreciera una auténtica y real alternativa a los tradicionales poderes establecidos consiguiendo una impresionante incultura democrática en el electorado español al plantear, desde el principio, la técnica del enfrentamiento y la contraposición evitando cualquier atisbo de posibilitar el diálogo y el acuerdo.
Nacía la partitocracia y el culto a la ley del número, a eso le llamaron “nuestra joven democracia”.
El resultado de esta “maniobra política” fue la consolidación a nivel nacional de una clase decisiva y directora y otra clase pedigüeña y chantajista, cuyo resultado es la partitocracia, que se articula y sobrevive a través de una mal formada y peor llamada "democracia participativa" en la que se vota al resultado de una lista ideada, filtrada y fabricada desde los intestinos de los partidos políticos y en cuya confección prima "la fidelidad al partido" del propuesto como candidato y no se tiene en cuenta ni se considera "la fidelidad al electorado".
El "electorado" vota de forma visceral a unas siglas, que realmente no dicen nada, los programas electorales son simples libelos que jamás se ven afectados por el ratio “objetivos-propuestos/objetivos-conseguidos” con lo que el electorado no exige ninguna responsabilidad a un candidato que se debe sólo “al partido” y por ello puede prometer lo que se le ocurra, incluso mintiendo, ya que no le unen lazos con los electores que le votan ni con su realidad ni con sus necesidades.
Entre ambos partidos, el P.P. y el P.S.O.E. se crea un miasma donde aparecen a borbotones pillos, defraudadores, arribistas de todo pelaje, tahúres más o menos inteligentes y delincuentes que sólo necesitan una oportunidad para demostrar que lo son, hambrientos de grandeza y dinerales, y animados por la partitocracia vienen sobreviviendo como auténticos condottieri, que venden “su fuerza de voto” al pacto con el partido que más les paga.
El fulanócrata es el resultado de la parte más podrida del sistema y como tal, tiende a seguir pudriendo todo a su alrededor, es su forma de vida, su razón de ser y su determinación.
La fulanocracia se sustenta en la mentira en la manipulación y en el irreductible convencimiento de que los intereses personales y/o grupales son lo más importante, ya que fuera del amiguismo y del enchufismo no haya nada que pueda significar su modus vivendi, y lo puede hacer porque la partitocracia sólo puede sustentarse mediante el desprecio y ataque mediático y sistemático de un partido contra el otro, sistema que permite que el electorado sea influenciable por las pasiones, se entregue a ellas y evite el esfuerzo de la reflexión.
El fulanócrata suele tener una muy baja formación, no se sujeta a la ética, o la desconoce, se caracteriza por la ausencia absoluta de moral y curiosamente suele disponer de un abultado paquete de fracasos en todo tipo de relación y que empiezan desde el colegio, siguen en la vida laboral (auténticos profesionales de las bajas laborales, destripadores de chollos y agotadores de influencias y recomendaciones) y sus fracasos continúan en el ámbito de las relaciones personales.
Como gestores de los intereses generales son mucho más que un error trágico cuyas consecuencias acaban, indefectiblemente en el mal uso y saqueo de lo general mediante la burla y la falta de respeto a las normas que regulan la estructura de organización municipal y al concepto ético-moral de la comunidad en la que se inoculan.
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