Pero esa misma Consellería de Medio Ambiente dijo no a la mujer que me hacia señas, algo nerviosa y que corría hacia un diminuto Yorskhire que me miraba fijamente desde sus ojillos, apenas visibles entre sus graciosos y peinados cabellos..., yo sonreí y sujeté a la bicipalo con las riendas, resopló y nos paramos en medio de la pista forestal que ascendía bifurcándose hacia unas casas rústicas o hacia el cortafuegos, que a nuestra derecha trepaba hasta coronar una loma.
- Perdone que le haya hecho parar..., pero es que a veces ladra y asusta a los ciclistas...
- Mujer..., si fuese un Pit Bull o un Rottweiller... -contesté observando como levantaba al pequeño perrito y lo pegaba contra su pecho, como hago yo con el Pinsher enano de mi hermana Mónica.
- Ay, ya, ya..., pero a los ciclistas les molesta porque les hace parar y como esto está en subida...
Volví a sonreír.
- Bueno, los que pedaleamos por la Calderona ya lo sabemos, aquí es subir y bajar, subir y bajar..., disfrutar de este entorno maravilloso..., imagino que como hacen ustedes, aquí pegados a los pinares y a las montañas.
- ¿Disfrutar...?, mire lo que estaba haciendo... -y señaló hacia un pozalito del que sobresalía el mango de una azadita- estoy desviando el agua de la fuga para que se valla por el lado del camino y no lo deje peor de lo que está.
Miré hacia el reguerillo de agua que bajaba desde la calle, serpenteando y discurriendo entre los surcos que las lluvias habían formado sobre la pista.
- Pues esa fuga ya lleva tiempo -afirmé- yo paso bastante por aquí con la bici y el agua siempre baja..., ¿quién les trae el agua...? -le pregunté interesado.

- Creo que era un hombre de Náquera, pero ahora tiene otro nombre.
- ¿Els Germanels...?.
- Si creo, que si.
- Pues vaya, mis padres tienen el chalé ahí abajo en Los Pinares y llevamos todo el verano con cortes de agua, cuando vuelve sale chocolate por el grifo o no tiene presión, un auténtico desastre..., yo sinceramente, creo que algún día por el grifo me saldrá un sapo o un renacuajo...
- Yo ya he llamado para que lo arreglen pero me dicen que tienen otras fugas más importantes.
- Ya..., bueno, con un poco de suerte se podría crear un torrente y con los años hasta podríamos pescar truchas, ahí mismo, en esos pinares..., bueno, yo voy a continuar que si no me cogerá el calor...,
- Yo pondré algunas piedras más y a encerrar a este.
- Y a disfrutar ahora que tienen luz... -comenté echando una mirada al tendido de postes de hormigón que se plantaron el año pasado.
La mujer entorna los parpados, sonríe apretando sus finos labios y cabecea triste, acaricia la cabecita de su mascota y vuelve a mirarme.
- Pues no tenemos luz y creo que ni la vamos a tener.

- Vamos a ver, alguien les habrá dado permiso para poner los postes y el cableado, ¿no...?.
- Claro, el antiguo alcalde de Olocau, Agustín..., hicimos los papeles todos los vecinos, pagamos un millón de pesetas cada uno, conseguimos una subvención..., que se la llevó el que puso los postes y cuando presentamos el proyecto en Medio Ambiente nos los denegaron y nos dijeron que presentásemos un proyecto alternativo.
- Uf, uf, uf... -murmuro quitándome las gafas de sol- aquí hay cosas que no entiendo, el alcalde les concede todos los permisos, obtienen una subvención oficial y cuando van a conectar la corriente les dicen que no...- aprieto los dientes y miró hacia las montañas, hacia el monte bajo, hacia la roca que aflora en la misma pista forestal empapada con la fuga perpetua y vuelvo a encontrarme con sus ojos fatigados- claro, puede que todo el lío esté por el tema del Parque Natural y ahora mismo yo no se si estas casas están dentro del perímetro del parque o dentro de la llamada área de influencia.
- ¿Parque Natural...? -exclama sorprendida- pero si aquí cazan y los perros se me meten en la parcela y a este lo persiguen como si fuera un conejo...-el Yorskhire parece afirmar con su cabecita.
- Mujer, está claro que los podencos no deberían meterse en su casa pero cazar si que pueden cazar, realmente toda la serranía está repleta de cotos y la actividad está recogida como legal..., pero lo que no puedo entender es lo de la luz..., no se como les dejan hacer todo este gasto, toda esta obra si al final sabían que no les iban a conceder el permiso para conectar.
- Es que ha otros vecinos si les han dado la luz..., esos adosados que hicieron un poco más arriba, que se comieron media montaña, son de unos alemanes y a ellos si les dieron la luz.
- Si, si..., se donde están..., entonces podrían utilizarlo como agravio comparativo.
- Ya lo hemos hecho y nos contestaron que eso no nos incumbía.
- Joder, no me lo puedo creer... -admito apartando la mirada y dejándola caer sobre el tubo de mi bici, observo a la Venus de Laussel, al chamán frente al bisonte, suspiro y vuelvo a mirar a la mujer- no debería decirle esto, pero todo esto es una mierda, me jode mucho que esa misma Conselleria de Medio ambiente que a ustedes les ha hundido en la desesperación, haya dicho que si a la barbaridad que van a hacer a poco menos de dos kilómetros de aquí, en la explotación de naranjos de la Torre, ahí van 4500 chalés, un campo de golf, un hotel, centros de ocio..., pero ustedes no pueden disfrutar de la luz..., imagino que cuando hicieron las cuentas de lo que les iba a costar esto no calcularon el apartado destinado a sobornos..., bueno, quiero decir a comisiones ...
Recuerdo que la mujer se encogió de hombros y acarició la cabecita del perrito..., nos despedimos y ella continuo colocando piedras pacientemente para reconducir la fuga de agua, ensimismada en los problemas que estaban teniendo con esa vieja construcción, de la cual también me había comentado que pagaba una contribución que prácticamente no le daba derecho a nada.
Pedaleé cuesta arriba y llegué al cruce del que llegaba el tendido, a mi izquierda seguía la pista forestal, un camino en mal estado, que serpentea, que sube y baja entre masas de pinares tranquilos y frondosos, entre vaguadas y bancales olvidados, abandonados. Una pista que conduce a unas lomas preciosas, ocupadas por casas diseminadas, levantadas en esas cotas y con unas vistas maravillosas de la Sierra Calderona..., entre campos de algarrobos, entre terrenos ocupados por almendros o por viejas oliveras..., entornos privilegiados y plácidos, tranquilos, silenciosos pese a la presencia de esos chalés dispersos, pese a esas humildes construcciones de techo plano y cubierto de “rasilla” cocida.
A veces pedaleo entre ellas y poco a poco voy virando a derechas, dejando a ese lado a Olocau, justo al otro lado de los altos farallones que esconden de mis ojos al pueblo serrano y la bicipalo se interna por una pista que asciende por las laderas del pinar hasta volver a descender en picado, ya en plena serranía y buscando el fondo del barranco..., puede que el fondo de uno mismo, de nuestros sentimientos mas ancestrales ...
Pedaleé cuesta arriba y dejé a mi izquierda el tendido sin corriente, giré a derechas y me interné por otra preciosa y estrecha pista forestal, volvía ver destellar los hilos de seda que la cruzaban de una mata a otra, sentí como partía el extraordinario filamento contra mis antebrazos y una extraña angustia me hizo ver en mi mente el rostro triste de la mujer.
Tanto esfuerzo, tanta ilusión, tanta lucha..., para que al final, el funcionario endiosado de un despacho apartase de un manotazo su solicitud.
A mi me gustaría ver a algún funcionario de esos que dicen proteger la serranía aquí mismo, a mi lado, sintiendo el sabor de su polvo, la picadura de sus insectos, el sabor de su agua..., en esos momentos se debería dar cuenta de que para gestionar estos parajes tan hermosos y frágiles hace falta algo más que haber ganado una puta oposición. Hace falta sensibilidad, un espíritu sano y libre de dudas políticas, un concepto ancestral vivo y profundo y una visión más allá de los artificiales y lucrativos horizontes de estos funcionarios.., algo de lo que políticos carecen, ellos solo piensan en el viernes siguiente, en las elecciones y en las comisiones de los agentes urbanizadores.
Tienen la desverguenza y la desfachatez de putear a personas humildes, pero se venden a la verdadera amenaza de esta sierra, que no es ni más ni menos que la especulación urbanística, la verdadera amenaza son esos 4500 chalés, los 900 chalés del PAI Los Pinares- El Brucar, los 400 chalés del PAI el Siscar en Serra, las 12000 viviendas de Maexpa en Olocau...,
Perdido en estos caminos cubiertos por el polvo rojo del rodeno, percibiendo el peculiar aroma de las umbrías o contemplando los bancales de olivos, cubiertos por la omnipresente tierra rojiza de esta serranía..., me surgen ideas sobre como gestionar esta Sierra Calderona, solitaria y tan solo visitada por los que nos gusta vivirla y sentirla..., pero olvidada por la mayoría de la población valenciana que tan solo acude a ella en Semana Santa, a llenarla de mierda o a pasear sus todoterrenos o sus quads, pese a la actual prohibición.
A estos montes tan poco turísticos, tan poco espectaculares y con tan poco agua, solo podemos protegerlos y mimarlos los que disfrutamos en ella sin estruendo ni algarabía y es hacia nosotros, hacia los ciclistas de montaña, hacia los senderistas auténticos, hacia los cazadores que explotan sus cotos, estos desde luego si con estruendo, hacia los residentes en las poblaciones que entran dentro del perímetro protegido y tienen pequeñas explotaciones en la serranía y hacia los que heredaron esas casas que ocupan algunos enclaves de la Calderona..., es hacia nosotros, hacia los que la Administración se debe dirigir.
No se puede esperar que la población urbana sienta algo por una serranía dura y poco atractiva, carente de los atractivos de otros parques naturales. No hay húmedos hayedos ni hermosos robledales, no hay torrentes de aguas cristalinas ni cascadas espectaculares, no hay glaciares ni cumbres nevadas..., solo hay naturaleza que espera ser respetada, observada, que espera ser escuchada por quienes transitamos por ella dejando el menor rastro posible.
A veces incluso se me ocurre la idea de crear una especie de Peaje Natural, una especie de cuota que pagaríamos los que usamos la serranía para nuestro gozo y disfrute respetuoso y sostenible. Un dinero que nos permitiría recibir una sencilla formación medio ambiental desde la propia Administración, incluso una ¡placa...¡, que podría colocar en mi bici de montaña y que me haría responsabilizarme moralmente de un pedazo de la Calderona..., imagino que son ideas demenciales, pero yo sigo viendo la gestión de estos islotes de naturaleza de la mano de quienes permanecemos en ella, aunque sea los fines de semana o durante las vacaciones de verano.
Sería extraordinario que cualquier ciclista, que cualquier senderista o que cualquier cazador se sintiera propietario moral de un collado, de un hondo, de un pico, de un vallecillo, de una pradera..., solamente defenderemos a esta sierra cuando la sintamos nuestra o cuando comencemos a disfrutar de su serenidad, de la calma profunda que puede llegar a transmitirnos..., solo así podremos llegar a preservarla más allá de cualquier gobierno, de cualquier legislatura y de cualquier alcalde tentado por los agentes urbanizadores, aunque para eso lo primero que deberíamos hacer es derogar la LUV o cualquier otra ley urbanística que permitiera a cualquier persona con dinero la posibilidad de arrebatarnos nuestras casas y nuestras tierras por medio de un PAI, porque aquí en la Comunidad Valenciana de la Formula 1, nadie esta a salvo de un PAI.


| < Anterior | Siguiente > |
|---|







